Viajeros visitando el puerto de pescadores, al fondo las barcas y en la orilla el pescado desembarcado

Senegal, la tierra de la teranga nos recibió con los brazos abiertos

Senegal, la tierra de la «teranga» (hospitalidad), nos recibió con los brazos abiertos, cumpliendo su promesa de calidez y seguridad. Tras explorar el norte de África, buscamos una experiencia diferente en el África subsahariana, y Senegal no decepcionó.
La Casamance nos recibió con lluvias, típicas de la temporada, y fue complicado llegar al campamento Seleki, aunque el encanto del lugar mereció la pena.
Disfrutamos de playas paradisíacas como Cap Skirring y Palmarin, prácticamente desiertas, con aguas cálidas y tranquilas. Aunque no son los típicos tonos caribeños, el Atlántico senegalés tiene su propio encanto.
La fauna de Senegal destaca por su variedad de aves exóticas y satisface a cualquier amante de la naturaleza.
Regresamos a casa muy contentos. Queremos agradecer la paciencia y predisposición de Yolanda y la profesionalidad de nuestro guía, Demba. Su entusiasmo y conocimiento nos sumergieron en los diferentes pueblos y modos de vida de Senegal y nos dieron la oportunidad de conocer de cerca su cultura.
Silvia & Iván (Julio 2024)

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